Empecemos por la definición: ¿qué es el origen de la mercancía?
El origen de la mercancía es la relación que se establece entre un producto y el país del que se considera procedente. Indica la pertenencia económica del producto a un país o región concretos.
El origen de la mercancía se diferencia de la marca «Made in…», del país de compra o del estatuto aduanero del producto. El proceso de determinar el origen suele ser complejo y exige un conocimiento profundo tanto del producto como de la normativa que regula esta cuestión. Determinar correctamente el origen es clave no solo para fijar los tipos arancelarios, sino también para establecer restricciones al comercio internacional, como las sanciones. Es importante para que las operaciones comerciales cumplan la normativa y las regulaciones internacionales.
La primera pregunta clave que debemos plantearnos es: «¿Estamos ante una ’obtención totalmente' en el país?»
Se consideran mercancías totalmente obtenidas:
- Los productos minerales extraídos del suelo o del fondo marino
- Los productos vegetales recolectados en la zona
- Los animales vivos nacidos y criados en la zona
- Los productos obtenidos de animales vivos criados en la zona
- Los productos de la caza o de la pesca practicadas en la zona (incluidas las aguas interiores y el mar territorial)
- Los productos de la pesca marítima y otros productos extraídos del mar fuera de las aguas territoriales por «sus» buques
- Los productos elaborados a bordo de «sus» buques factoría exclusivamente a partir de los productos mencionados anteriormente
- Los artículos usados recogidos en la zona, aptos únicamente para la recuperación de materias primas, incluidos los neumáticos usados aptos solo para el recauchutado o como desecho
- Los desechos y desperdicios procedentes de operaciones de fabricación realizadas en la zona
- Los productos extraídos del fondo marino o del subsuelo marino fuera de las aguas territoriales, siempre que se tengan derechos exclusivos de explotación de esos fondos
- Las mercancías producidas en la zona exclusivamente a partir de los productos mencionados anteriormente
Si nuestras mercancías pueden considerarse totalmente obtenidas, el asunto es sencillo: estamos ante una mercancía originaria. Por desgracia, estas situaciones son poco frecuentes. Nuestros productos suelen ser el resultado de transformar materias primas o componentes procedentes de distintos países. En esos casos, determinar el origen se vuelve más complejo y exige analizar el proceso de producción, el valor añadido y el cumplimiento de determinados criterios recogidos en la normativa aduanera. Para estas mercancías es clave establecer el grado de transformación y el origen de los materiales utilizados, con el fin de determinar de forma inequívoca el país de origen.
Elaboración o transformación insuficiente
Si nuestras mercancías no son totalmente obtenidas, debemos plantearnos otra pregunta clave: ¿fue suficiente la elaboración o transformación para que el producto adquiriera el estatuto de mercancía originaria? Para determinarlo, conviene empezar siempre por comprobar si nuestro proceso de elaboración figura en el catálogo de operaciones consideradas como elaboración o transformación insuficiente, tales como:
- Las manipulaciones destinadas a garantizar la conservación del producto durante el transporte y el almacenamiento
- La división y agrupación de bultos
- El lavado, la limpieza, el desempolvado, la eliminación de óxido, aceite, pintura u otros revestimientos
- El planchado o prensado de textiles
- Las operaciones sencillas de pintura y pulido
- El descascarillado, el blanqueado total o parcial, el pulido y el glaseado de cereales o de arroz
- Las operaciones de coloración del azúcar o de formación de terrones de azúcar
- El pelado, el deshuesado o el descascarillado de frutas, frutos secos y hortalizas
- El afilado, el simple esmerilado o el simple corte
- El cribado, la selección, la clasificación, la clasificación por calidades, la combinación (incluida la formación de juegos de artículos)
- El simple envasado en botellas, latas, bolsas, cajas, la simple colocación en tarjetas o tableros, y cualquier otra operación sencilla de embalaje
- La colocación o impresión de marcas, etiquetas, logotipos u otros signos distintivos similares en los productos o en sus envases
- La simple mezcla de productos, incluso de distinta naturaleza
- El simple montaje de partes de un artículo para formar un artículo completo, o el desmontaje de un producto en piezas
- El sacrificio de animales
Si nuestro proceso figura en este catálogo, no modifica el origen de la mercancía. Sin embargo, si la mercancía ha sido sometida a una transformación o elaboración sustancial y económicamente justificada en una empresa equipada para ello, dando lugar a un producto nuevo o constituyendo una fase importante de fabricación, es probable que estemos ante una mercancía originaria.
Otra pregunta importante que debemos plantearnos es: «¿Con qué finalidad determinamos el origen de la mercancía?»
Origen de la mercancía: tipos de origen
En la normativa aduanera pueden distinguirse dos tipos de origen:
Origen preferencial: este tipo de origen da derecho a acogerse a preferencias arancelarias derivadas de acuerdos comerciales u otros convenios internacionales. Los productos con origen preferencial pueden beneficiarse de tipos arancelarios reducidos o de una exención total de aranceles.
Origen no preferencial: este tipo de origen no otorga ningún derecho a preferencias arancelarias. No obstante, es importante a efectos de control aduanero, etiquetado, sanciones y contingentes de importación. Encontrarás más información sobre este tema en nuestro artículo «Origen preferencial y no preferencial de las mercancías».
En resumen…
¿Por qué es tan importante determinar correctamente el origen de la mercancía?
Determinar correctamente el origen de la mercancía es un proceso que exige un conocimiento profundo. Sin una determinación adecuada del origen, las empresas pueden enfrentarse a distintas dificultades, como:
- Incumplimiento de la normativa aduanera: cada país tiene su propia regulación sobre el origen de las mercancías, que puede afectar a los tipos arancelarios, a los controles fronterizos o incluso a la posibilidad de importar o exportar. Una determinación incorrecta del origen puede dar lugar a infracciones y a las consiguientes consecuencias legales.
- Pérdidas económicas: el origen de la mercancía influye directamente en los tipos arancelarios. Si el origen no se determina correctamente, las empresas pueden acabar pagando aranceles más altos o no beneficiarse de las reducciones a las que tendrían derecho.
- Retrasos en las entregas: una documentación incorrecta del origen puede provocar retrasos en el despacho aduanero, lo que altera la cadena de suministro y puede afectar a la relación con los clientes.
- Riesgo de sanciones
Si las mercancías proceden de países sujetos a sanciones o restricciones comerciales, una determinación incorrecta del origen puede exponer a las empresas a consecuencias graves, incluidas sanciones económicas y restricciones al comercio.
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